En los finales de los 80 la mayoría de las sillas habían dejado de ser confortables, y mi primicia fue la ergonomía.
El primer trazo fue como una especie de piel de plátano que acogiera a las personas, esto implicaba unos radios de grandes dimensiones. Recuerdo haberla dibujado con largas cuerdas, a modo de compás, y sus formas arqueadas y mórbidas, acabaron por adaptarse al proceso y técnica de la fundición de aluminio, técnica requerida por el industrial.
El resultado fueron dos moldes, uno de importante tamaño que incluye la parte trasera con los apoyabrazos y el segundo, las patas delanteras.
El asiento y el respaldo de propileno con alma de varilla metálicas tienen un tapizado de tela o cuero.
La silla Marta se ha instalado en salas de reuniones de gran prestigio también en restaurantes de estrellas Michelin y en los VIP de las salas de la T1 del Aeropuerto de Barcelona.
Su confort, resistencia y estética puede adaptarse a amplia gama de espacios.



