Finalizada en 2007, esta vivienda unifamiliar situada en la parte alta de Barcelona fue diseñada como una casa familiar abierta al jardín y a la luz natural. Su distribución se articula alrededor de un gran espacio de doble altura que conecta visualmente el salón con la suite principal mediante amplios ventanales, reforzando la relación entre los distintos niveles y el paisaje exterior.
Desde el acceso, una escalera ligera de peldaños suspendidos conduce al salón, comedor y cocina, que se abren directamente al jardín. La cocina se organiza junto a un gran plano vertical revestido de madera de roble que recorre la doble altura de la vivienda, con una rotura horizontal que dialoga con la escalera flotante. En este mismo nivel, una zona está dedicada a un área para invitados en un ambiente pulcramente blanco, dónde en medio de la habitación levita una escultórica y enigmática “ducha-lámpara”.
La suite principal ocupa una posición privilegiada junto al vacío central, reforzando la continuidad visual entre los diferentes niveles. Una segunda escalera, iluminada cenitalmente mediante un conjunto de divertidas claraboyas, conduce a la zona destinada a los dormitorios infantiles, que se complementa con una amplia terraza, aportando mayor luminosidad y una nueva relación con el exterior.
La madera de roble en tonos claros aporta calidez, luminosidad y una sensación de ligereza a todos los ambientes de la vivienda. El jardín se entiende como una prolongación de la casa, incorpora una zona de juegos infantiles, un espacio chill-out y un espacio de aguas.
La intención del proyecto fue crear una vivienda donde los espacios fluyeran entre sí, manteniendo al mismo tiempo la independencia y privacidad necesarias para la vida familiar.



