Sobre las repisas de mi oficina había unos bloques de metacrilato en forma de tótem, puestos en diagonal. Siempre me gusto el efecto prisma que hacían.
Un día me di cuenta de que, poniendo una luz en su parte trasera, el efecto era sorprendente, la luz viajaba por el metacrilato, pero no se veía la fuente de luz y había un efecto espejo en todos los laterales que era precioso.
Cuando nos encargaron el diseño de un bolardo lo aplicamos en su parte central.
Una pieza cilíndrica en fundición de acero acabada en pintura epoxi sobre zinc y cortando por ese eje central, la gran pieza de metacrilato retroiluminada.
Está disponible en dos medidas.



